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Madrid, Madrid, Spain
Soy María Auxiliadora Gómez. venezolana, de profesión Dra en educación, estoy jubilada. Soy católica, creo en Dios Padre todopoderoso y en la Virgen María.Tengo tres hijas que para mi son mis más hermosas poesías: María Vanessa, María Patricia y María del Carmen. Amo la cultura el folklore, los refranes, el teatro, las danzas, la música, la pintura, la poesía, es decir el arte en todas sus facetas. Así mismo me gusta escribir cuentos, temas alusivos a la cultura, guíones de teatros, monólogos poesías; al decir poesías hago una pausa porque para mí la poesía es parte de mi vida, pues desde muy pequeña mi papá que hace tiempo está en el cielo me condujo a es mundo mágico y me enseñó a conocer, a convivir, a declamar y sobre todo a amar la poesía. Para muestra, soy autora de un libro de poemas titulado SUBLIME LENGUAJE DEL ALMA. En ese mismo sentido, en mi pueblo San Fernando de Apure escribía en una columna del Semanario NOTILLANOS que llevaba por nombre HORIZONTE CULTURAL. En honor a esa columna fue que hice este Blog en el año 2013 con el mismo nombre.

sábado, 31 de enero de 2015

Frases célebres.




... “ Las espinas de la vida, se trocarán en flores
para toda la eternidad. " ...


Don Bosco.




Twitter: @mariaauxig

viernes, 30 de enero de 2015

El Poeta de Caracas


Juan Antonio Pérez Bonalde, conocido como el Poeta de Caracas, lugar donde nació un treinta de Enero de 1846, considerando por el crítico literario José Ramón Medina como “el más grande poeta del siglo pasado, después de Andrés Bello y uno de los máximos de todos los tiempos.
Es importante resaltar que Romero (2001), en su libro “Que Celebramos Hoy” sostiene que a pesar de su condición autodidacta, el poeta fue sometido a una estricta disciplina, la cual le permitió aprender desde niño diferentes idiomas tales como el alemán, el latín, el griego, italiano, francés e inglés que luego le facilitó traducir a la perfección: el Cancionero, de Heine; el Cuervo, de Edgar Allan Poe y la Venus de Milo de Paul de Saint Víctor.
A los quince años de edad, Pérez Bonalde viajó a Puerto Rico con su familia, desterrada por razones políticas; en 1864 regresó a Venezuela donde realizó diversos oficios para subsistir. Con la llegada de Guzmán Blanco al poder, el poeta se ganó otro destierro al escribir una sátira contra autócrata. Se fue a New York donde alternaba como agente viajero, comerciante y productor de literatura, además de participar en amenas e interesantes tertulias con José Martí, Nicanor Bolet Peraza, Juan de Dios Uribe y otros escritores hispanoamericanos.
En el año 1876, regresó a Venezuela y al llegar el barco se impresionó de todo lo que veía, se encontraron sus sentimientos, sus recuerdos de infancia y juventud, el recuerdo de su madre muerta, en fin se conjugaron las sensaciones más tiernas confundiendo su espíritu y fue así cuando escribió la insuperable “Vuelta a la Patria” en la cual se mezcla la alegría y el dolor en magistral expresión:
“Caracas; allí está vedla tendida
A las faldas de Ávila empinado
Odalisca rendida
A los pies del Sultán enamorado

Y luego ante la cercanía inminente de Caracas, sorprendió a todos con estas desgarradoras estrofas.
“!Apura, Apura postillón¡ Agita
El látigo inclemente

¡Al hogar, al hogar” que ya palpita por él
 mi corazón. ¡Mas no, detente!. ¡Oh infinita aflicción! 
Oh desgraciado de mi, que en mi soñar había olvidado
Que ya no tengo hogar…Para cochero;
Tomemos cada cual nuestro camino;
Tú al techo lisonjero
Do te aguarda la madre, el ser divino
Que es la vida centro y alegría
Y yo… ¡Yo al cementerio!,
Donde tengo la mía”…
En 1877, Pérez Bonalde regresó a New York, ese mismo año publicó su primer libro Estrofas, luego en 1880 salió a la luz Ritmos; Cabe destacar que otras de sus inmortales producciones en el poema Flor, el cual fue dedicado a su hija muerta a muy temprana edad.
Más tarde regresa a su país, muy enfermo y agotado, se residenció en La Guaría, donde murió el 4 de Octubre de 1892, sus restos descansan en el panteón Nacional.

Desde Horizonte Cultural se le recuerda como lo descubrió Martí “joven eterno, hijo y padre de la paz, creyente fogoso, henchido de recuerdos de nubes y alas, hambriento de ternura” pero lo más importante Juan Antonio Pérez Bonalde “seguirá” siendo El Poeta de Caracas.

Autor: María Auxiliadora Gómez 
Twitter: @mariaauxig

domingo, 18 de enero de 2015

Frases célebres.




... “ La felicidad no consiste en realizar nuestros
ideales, sino en idealizar lo que realizamos. "...


Alfred Tennyson.




Twitter: @mariaauxig

jueves, 15 de enero de 2015

Al maestro en su día.




Maestro en este día
te he venido a obsequiar
mi cariño inconfundible
porque te quiero agradar.
También traigo un ramillete
de poesía y cantar
y el esplendor de la luna
que al cielo hace brillar,
porque es grande tu esperanza
me ayudas a fantasear.


Tú ennobleces la enseñanza
con el piadoso deber,
vas cambiando los destinos
con entusiasmo y placer...
Los ruidos de la ignorancia
tienden a desaparecer
porque conviertes en mito
la obligación y el saber.
Aunque la Fe sea incierta...
El hombre aprende a leer.


Es impetuosa la obra
de guiar la juventud,
Tú vaticinas la dicha...
Das fin a la esclavitud...
Vas construyendo las metas...
En pro de la rectitud,
dejando una clara estela.
Hacia ti mi gratitud,
porque entregas alma y vida
con certeza y plenitud.




Autor: María Auxiliadora Gómez.  SUBLIME LENGUAJE DEL ALMA ( 2002)

Twitter: @mariaauxig

jueves, 1 de enero de 2015

Frases para reflexionar.






... 2015, atarraya de Ilusiones, que incita
a pescar en ríos y mares de la vida: los Sueños...
los Anhelos... la Fe... y la Esperanza... con el fin de
lograr todas las expectativas...


martes, 16 de diciembre de 2014

¿Cenan los tigres la noche de Navidad?


Era domingo. Mi mamá se puso su falda nueva, se peinó con cuidado, y me dijo: - Sergio, hoy hacemos un paseo al acuario y al zoológico. Yo no iba a ver las toninas del acuario desde hace Uff!, muchísimo, como dos años.
Entonces me puse contento, y nos fuimos a tomar el autobús.
Al llegar ví, en la entrada, a un señor con un burrito de esos de mentira, para que uno se suba y te hacen fotos, también tenía un sombrero grande, si tú quieres te subes al burrito, te pones el sombrero y él te hace la foto, y la saca rápido porque es de esas instantáneas.
Mi mamá me dijo para tomarme una, pero... Yo no quise, tenía tantas ganas de ver los peces que me parecía que iba a quitarme tiempo eso de la foto.
Entramos y ya estaba en el estanque de las toninas el señor que les da de comer. êl se coloca cerquita de ellas y les ofrece la comida pero primero las pone a hacer trucos, levanta un aro rojo muy grande, y a la que salte por el aro le da una sardinita.
Después le tira la pelota y ellas juegan, la hacen rebotar, la atajan, y entonces el señor les da sardinitas, y el público aplaude.
Uno sigue caminando por el pasillo y se encuentra con las peceras, me cansé de mirar peces distintos allí!, de río y de mar.
Había unos planitos pero grandísimos que mi mamá dice que comen carne, tienen los ojos como bolitas de vidrio, nadan lentamente, y parece que nos vigilaran a los que estamos allí mirando.
También hay anguilas, ésas tienen electricidad, y les ponen unos bombillos afuera para que uno vea cómo se encienden cuando ellas descargan.
Vi tantos niños y muchachos ese día, mi mamá se echó a reír porque en un pasillo donde nadie los veía, estaban unos muchachos con uniforme de la escuela enseñándose pasos de baile, uno escogió uno muy complicado y cuando lo hizo se cayó y siguió en el piso dando vueltas.
Mi mamá dijo que le parecía raro que escogieran el acuario para aprender a bailar, pero a lo mejor es que no quieren que las muchachas los vean... digo yo.
Salimos del acuario y atrás está el zoológico, es muy complicado pasar porque hay escalones y escalones, hay que mirar primero la jaula grande de los pájaros, donde lo que más hay son turpiales, unos amarillos con las alas negras.
Hay un estanque grande, y a los lados quedan los caminitos para ir a las jaulas de los animales, me llamó mucho la atención lo chiquitos que son, quiero decir, todos son cachorros, raro, ¿verdad?
Bueno, uno veía un cartel que decía: Tigres, y subes las escaleras y hay: cachorritos de tigre!, tres caminando de un lado para el otro.
Después dice: Gato montés, y uno va a verlo y es igual: me pareció tan chiquitico y delgado, echado junto a un pote de agua y unos cambures, ¿comen cambures?
Mi mamá ya estaba cansada de caminar y se sentó en un banco, yo seguí viendo las otras jaulas, caminito arriba, y encontré hasta leones, pero también parecían gaticos y además... estaban tristes!
Cuando bajé a encontrarme con mi mamá ella estaba mirando el garzón soldado, él es blanco en la parte de abajo de su cuerpo, la cabeza es oscura y tiene un pico muy largo, se mantiene recto, erguido, y es como serio.
Mi mamá había sacado de la cartera su camarita fotográfica y estaba enfocando al garzón.
Cuando me vio venir me dijo:
-Sergio, ponte allí cerca del garzón soldado, para tomarte una foto-. Yo lo miré con un poco de preocupación, porque él estaba allí cerca del estanque, de pie en una sola pata, y no me gustó la mirada que me dio, pero... me puse cerca y traté de hacer una sonrisa con mi boca para la foto de mi mamá, y cuando ya casi estábamos en "pose" el garzón alargó su cuello y me agarró la barriga con su pico! Uyyyyyyyy! Yo pegué un grito tan grande que el garzón me soltó rápido y corrí a la falda de mi mamá, ella primero puso cara de susto, blanca como la leche!, se quedó con la boca abierta como los muñequitos en los dibujos animados, pero después empezó a reírse conmigo, y los dos salimos pura risa y risa del susto que habíamos pasado.
Esa tarde, mientras mamá envolvía los regalos de Navidad para mi abuelo, mi tío y mis tías, y Catia, Josefina y Francisquito, que son mis primos, y yo la ayudaba a cortar la cinta y a escoger los papeles con dibujitos que se parecieran a la gente, yo pensaba y pensaba, ¿saben en qué?, pues en los felinos.
Mi mamá que casi todos los animales que vimos en el zoológico se llaman felinos.
Desde los gatos hasta los leones, pasando por el puma y el leopardo, todos son felinos, y entre ellos deben ser tíos y primos y abuelos, se parecen tanto!
Les decía pues, que no hice más que pensar en los felinos del zoológico porque me parecieron tan tristes, tan chiquiticos, cerraba mis ojos y los veía, dando vueltas en esas jaulas y como mirando hacia un lugar lejano, pensé:
¿Los traerían del Safari Carabobo? ¿Sus papás estarán allá?
Le pregunté a mi mamá y ella se quedó pensando mientras le echaba las fruticas confitadas a la mezcla de la torta negra, y me dijo:
-No sé, Sergio, en Margarita también había un Safari y se acabó, a lo mejor estos cachorritos nacieron allí...
¿ Por qué no me ayudas a ponerle mantequilla al molde de la torta?
Mientras busqué la mantequilla se me ocurrió una idea, pero no podía decírsela a mi mamá todavía, porque era una idea un poco... como les diré, un poquito rara.
Ella puso la torta y me invitó a que sacáramos de las cajas las piezas del pesebre, esas figuritas están en la casa hace muchos años, uffff!, desde mucho antes de que yo naciera, mamá las saca todas las navidades y arregla con tela y papel periódico las montañas, para colocar la casa grande, donde va el niño y todo eso, y luego las colinas, donde pone espejitos que hacen de lagos, pastores con ovejas y casitas con papel de seda y escarcha en las ventanas, a mí me gusta ver cómo salen de las cajas todas esas cosas, cómo se va armando el pueblo, y cómo las ramas de los árboles que son de papel rizado duermen dentro de las cajas, pero al sacarlas y abrirlas con cuidado, ellas vuelven a estar despiertas y frondosas otra vez, una vez cada año.
Me puse a ordenar en el piso todos los animalitos que encontré, tenemos sobre todo gallinas y patos, ovejas mínimas que hizo Patricia, una prima de mamá, y un pavo real con la cola llena de colores.
Pero... no vi felinos.
Mamá, ¿por qué no hay tigres en el pesebre?
¿Tigres?!
Y a mi mamá se le cayó la guirnalda de papel de seda que estaba intentando colocar arriba en el techo, para colgar de ella la estrella de Belén, y ella misma casi se cae también.
Pues, tigres... ¿y para qué tigres?
Mira porque...
Hay caballos y gallinas, y hasta un elefante. ¿por qué no tigres?
Mamá se bajó de la escalera, se sentó en un escalón, puso cara de pensar y dijo: Verdad, ¿por qué no?
Mamá, yo tengo entre mis juguetes unos tigres pequeños, ¿puedo traerlos y ponerlos aquí?
Sí, sí. Tráelos.
Cuando terminamos, el pesebre era todo un esplendor, tenía lucecitas que se prendían y se apagaban, casas en las laderas y gente conversando en todas partes, y a los tigres los pusimos en algunos patios jugando con niños o mirando a los patos en un lago de espejito.
Mi mamá hizo muchas bromas sobre lo que cenarían los tigres la noche de Navidad pero yo le contesté, que como era noche de Navidad seguro que los tigres se portaban bien y hasta jugaban con los patos y los demás.
Y yo creo que si son tigres domesticados... bueno.
Pero aproveché que mi mamá hablaba de tigres y de cena para explicarle mi plan.
Mamá había hecho un rico queso relleno de gallina que le enseñó a hacer mi tía Lucía y que además a ella se lo enseñó la abuela, y mamá dice que ese plato se comía siempre en su casa el día de Navidad.
Entonces tenemos ese queso rico, tenemos jamón, que ella mandó a cocinar en el horno de la panadería, tenemos una rica torta negra, y bueno... resulta que mi abuelo, mis tíos y mis primas están en Maracaibo y no pueden venir, y nosotros no vamos a ir, y en este barrio somos nuevos,... mamá prepara los regalos y las tarjetas y lo envía todo; pero la cena, bueno la cena es para nosotros dos...
Entonces... seguro que ustedes ya saben lo que yo pensé... bueno, eso fue lo que le propuse a mamá...
Ella se me quedó mirando como me mira siempre que necesita buscar una respuesta y tiene dudas, y dijo:
Pero, la noche de Navidad debe estar cerrado el zoológico..
Sí mamá, pero alguien debe cuidar los animales, seguro que a algunos de los guardias les toca turno esta noche.
-Verdad que sí, y habrá luces también.
Sí, y los felinos no se van a sentir tan solitos, y si no sabían lo que era eso de Navidad se enteran.
Y... Aquí estamos, mi mamá arregló todo en una cesta grande, dividió el queso en porciones, buscó platos de cartón, cubiertos, servilletas, preparó el ponche crema, que también le enseñó a hacer tía Lucía, jugo de parchita, un termo con agua, los dulces, el pan de jamón, y con eso nos vinimos aquí.
Mamá arregló todo sobre un mantel en la grama, y aquí están los señores que cuidan los animales y limpian de hojitas secas los caminos, sentados con nosotros, hay uno que hasta a cantado canciones esta noche, y yo estoy contento porque me gusta como mi mamá se ríe y porque, ustedes no lo creerán, pero, a estos felinos sí que les gusta el queso relleno de gallina que preparó mi mamá, además, estoy seguro de que ahora ellos saben lo que es esto de Navidad.


Autor: Laura Antillano


Twitter: @mariaauxig

jueves, 11 de diciembre de 2014

Camino Pedregoso


Camino pedregoso que te alzas ante mi vida no sé
qué hacer sin ti eres parte de los deshielos y de los
abismos eres parte de los labios que me hicieron
infeliz, parte de la pesadumbre del mundo, mitad y
fragancia de una pierna estirada en los follajes.
Camino pedregoso qué más da para este invierno
te tengo este poema y una muchacha que se lleva las
calles en su bolso. Y sé que no esperas nada de mí
camino pedregoso. Tocaré la flauta acompañado de
un perro negro como lo único que supe hacer en esta
vida, como todo encantador que sólo lleva en los
bolsillos globos rotos pedazos de alambre y bordes
de agua tiernamente agradecidos. Camino pedregoso
tu desolación es un eterno remolino, un beso del que
meriendan los que van hacia el viento desnudos a
plantar un cardo o una oración para así servirse de la
hierba que en ti no crece y eso nos enluta camino
pedregoso. Eres tan inservible que siempre acudirán a
ti aquellos hombres alabados en el silencio por
grillos, por hormigas, aquellos hombres que
rompieron sus ojos inútilmente aguardando la ola que
los elevara y nunca más los vimos. Camino pedregoso
refugio de los que no tienen un cuarto para acostarse con
una mujer, ni un cesto de campanas, ni lunas que piensen
en ellos, ni nube que los recoja, sólo el olor de fogatas,
de hogueras, de vagabundos que quisieron tu sombra
sin desnudarse, camino pedregoso. Y fueron inútiles tus
esfuerzos de plantar un arbolito, te pedían demasiado al
entrar en la noche. Tú estabas seco cuando nosotros
nacimos. No tuviste tiempo de esconderte de lagartijas,
tus habitantes inauditos, tus más cercanos parientes;
los aborrecidos, los que atisban la lluvia imperturbables,
los que lamen piedras calientes y danzan con luz de
luciérnagas. Camino pedregoso, camino que recorrí,
tú me tejiste una esperanza cuando los hombres se
aniquilaban mostrando tu palidez de almendra, tú
me hiciste hombre abrazando tu sequedad, tus surcos
como manos implorando unas gotas de amor, unos
himnos que se oían lejanos, camino pedregoso me diste
sólo el trébol blanco que exprimió el rocío como única
herencia y me marché hacia lo inaudito,
lo inconmensurable, lo llorado, lo terrible, y comprendí que
estábamos solos tú y yo camino pedregoso tan solos
como la flor que te ama en el silencio de esas hojas
tendidas que quisieron abrazarte y no hubo un viento
que las enlazara. Camino pedregoso, estaré tan unido a
ti a tu pesar muy a tu pesar, seré una premonición del
infortunio, de la pobreza, sin un hijo, sin una casa. Soy
de los que se dejaron tumbar sin comprender. Soy de
los que se dejaron engañar y sólo se hicieron preguntas.
¿Adónde fue a parar tanta tibieza tanta ternura? ¿En
qué túneles nos estará aguardando la mariposa que
tanto quisimos? ¿Cuál de los túneles será el que nos
conducirá finalmente o fatalmente? ¿Cuál de mis
manos penderá como una estatua hacia el final? ¿Cuál
de mis ojos será el lucero que cace el pájaro en su
recorrido hacia ti? Camino pedregoso que te alzas ante
mi vida cuando los ejércitos se aprestan a prenderte
a iluminarte y ése no es el fuego que tú quisiste sino la
luz de un extraño silbido del viento, quisiste
una tenue brisa en un río de retamas, caminos siempre
de moras, de hojas silvestres, de cantos de mujer, de los
solos que brotan cada tarde prendiéndole fuego al agua.
Camino pedregoso no abras cuando toquen voces de
destrucción, no te tuerzas con golpes, ni con gritos
ni con el terror de guerras y matanzas. Sólo así
permaneceremos como hasta ahora camino pedregoso.
Te fallé como trapero, como amanuense, como jilguero,
como payaso, como lo que la vida hizo de mí, mas no
como poeta. Camino pedregoso que te alzas ante mi vida
no sé ya qué manjares servirte.
Vive el tiempo que me queda.
Para siempre será este canto.


Autor: Jorge Pimentel


Twitter: @mariaauxig